16 de September de 2021


Una mirada al Líbano

Columna del Cónsul Honorario de la República del Líbano, Cr. Julio Rufeil, en virtud del 77° Aniversario de la Independencia de ese país.

Por Actividad Consular , en Libano , el 19 de noviembre de 2020 Etiquetas:

Por Julio Rufeil

Cónsul Honorario de la República del Líbano.

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El Líbano ha sido el punto de encuentro de muchas civilizaciones, cuyos vestigios se pueden ver todavía hoy. La ubicación costera, la columna vertebral que constituyen las montañas y el clima privilegiado han ejercido una gran influencia en la historia, la economía y la misma población del país.

La costa de hoy en día albergó hace 7.000 años a los fenicios, que luego constituyeron una potencia de la navegación.

Algunos historiadores creen que el nombre del país proviene de la antigua palabra semítica “Laban”, que significa “blanco”, en referencia a la nieve abundante que cubre las montañas.

Otros creen, sin embargo, – como lo dice Wikipedia, la enciclopedia de Internet – que el país es tan antiguo como los comienzos de la humanidad. En distintos periodos de su historia, el Líbano estuvo bajo el dominio de gobernantes extranjeros, como asirios, babilonios, armenios, persas, griegos, romanos, árabes, otomanos y franceses.

El Líbano es la cuna histórica de los fenicios, una cultura marítima que floreció 2.000 años antes de Cristo. El primer asentamiento conocido en el país data de unos 5.000 años a.C. Los arqueólogos han descubierto en Biblos, considerada una de las ciudades de población permanente más antiguas del mundo, resto de chozas prehistóricas, con piso de piedra caliza molida.

El Líbano es considerado una plataforma para los investigadores que deseen ahondar en la historia y trazar el desarrollo de la civilización.

Alrededor del año 160 a.C., los fenicios inventaron el alfabeto y lo legaron al mundo. Los griegos adoptaron el alfabeto de 22 letras que llevó a las letras latinas de la actualidad.

Los fenicios eran expertos en el arte de la navegación y dominaron el comercio del Mar Mediterráneo durante más de 500 años. Algunos académicos afirman, incluso, que llegaron a América mucho antes de Cristóbal Colón.

Se encuentran vestigios de la civilización fenicia en ciudades como Biblos, Tiro, Sidón, Beirut, Trípoli, Avvad Iland, Baalbek, Chipre, Rhodas, Creta, Malta, Sicilia, Cerdeña, Cádiz y Cartago.

Los asirios invadieron el Líbano (Fenicia) en el año 870 a.C.; los babilonios lo hicieron en el 585 a.C.; los griegos, en el 233 a.C. y los romanos en el año 64 a.C. Los árabes y otras potencias islámicas dominaron al Líbano desde 637 d.C. hasta el fin de la primera guerra Mundial en 1918. Entre ellas, cabe mencionar: la dinastía islámica de los Omeyas, los abasíes, los mamelucos y los otomanos. Aclaremos que este período fue interrumpido por las Cruzadas, que tuvieron lugar desde los años 95 a 1291 de la Era Cristiana.

Todos ellos dejaron testimonios de su dominio. Por ejemplo hay construcciones romanas cuyos restos perduran todavía.

El sitio web wikitravel afirma que el Sur del Libano es el sueño de un historiador o de un arqueólogo hecho realidad, con una historia que se remonta a 6.000 años atrás.

Las colinas de la región cuyas laderas caen hacia las playas de arena del Mediterráneo están llenas de sitios bíblicos, ruinas romanas y fenicias, vestigios de las cruzadas, de historia del Mediterráneo y de antiguas civilizaciones como Egipto, Asiria, Fenicia, Gracia, Roma, Bizancio, así como las civilizaciones árabes y de la otomana.

Baalbek es el mayor tesoro romano del Líbano y se cuenta entre las maravillas del Mundo Antiguo, no menor a las Pirámides. Allí están los templos romanos más grandes y soberbios que también se encuentran entre los mejores preservados.

Trípoli fue siempre una ciudad diferente, debido a su configuración, ya que no era una sola ciudad, sino tres en una. La ciudad está llena de vestigios fenicios, persas, romanos, árabes, y especialmente mamelucos. Fue la sede de las obras más notables de estos últimos, como la ciudadela en el emplazamiento del Castillo de Saint Gilles.

Puedo seguir nombrando otros sitios históricos. Pero éste no es un libro sobre turismo. Simplemente quise destacar su importancia para dar una idea general del país.

El Líbano, el lugar que brindó al mundo a Khalil Gibran, autor del libro El Profeta y manifestó sobre el País de los Cedros:“Yo existí desde toda la eternidad y, he aquí, estoy aquí; y existiré hasta el fin de los tiempos, porque mi ser no tiene fin”

Concluyo con mis habituales palabras:

“Como no amar la Patria de quien me enseñó amar a la mía, mi Padre”.

Julio Rufeil
Cónsul h. de la república de líbano en córdoba.

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